Coontaadoor

Primer capítulo

   Cuando me levanté, mi madre me sorprendió con el desayuno en la cama, y como era de esperar, ahí estaba mi hermano llamándome vieja. Mi madre tiene la costumbre de dar los regalos justo en la hora en la que se nace, sí, lo sé, es una estupidez, pero como nací a las doce de la noche, me tranquiliza saber que aún quedan muchas horas para que mi madre me dé su regalo.
   Este año no sé que me va a regalar, sus regalos son realmente imposibles de adivinar, el año pasado me regaló un vestido rojo muy corto y unos tacones demasiado altos. Ella siempre busca la forma de intentar cambiarme, no le gusta como soy, siempre me pone la típica excusa de que si no me visto como una chica normal, ningún chico se fijará en mí. La verdad es que me da igual, yo no tengo la cabeza como para estar pensando en chicos ni para enamorarme, además, me gusta ser tal como soy y nadie me va a cambiar.

   Cuando terminé de desayunar, de vestirme y de escuchar la cancioncilla de Feliz Cumpleaños, cogí mis cosas y salí a toda pastilla. Llegué al instituto en menos de cinco minutos, aparqué mi moto y me adentré en el horrible mundo que cada mañana tengo que soportar. Ignorar a las reinas pijas o a los chulos machistas se me hace cada vez menos aguantable, tengo tantas ganas de terminar el insti e irme bien lejos de aquí, que esa esperanza es lo único que me hace levantarme con ganas de ir a clase.
   Me dirigí hacia mi taquilla para buscar los libros de Economía, y en el momento de abrirla, apareció Zoe saltando detrás de mí y cantando esa ridícula canción.

   Zoe y yo somos amigas desde que tenemos tres años y es estupenda, ella es muy diferente a los demás, al igual que yo, a lo mejor es por eso por el que nos llevamos tan bien. Ella ha estado conmigo en mis mejores y peores momentos, es mi única amiga y a la única que necesito. Ella sabe todo de mí, sabe cosas que ni yo sé, me conoce al 100% y me gusta, porque eso demuestra que de verdad me quiere.

- ¡Wendy! que ya te me haces mayor, muchísimas felicidades granuja - dijo Zoe al terminar de cantar.

-  Muchas gracias y sí, Zoe, por desgracia me hago mayor, pero no quiero pensar en eso ahora. ¿Cómo te fue el examen de Filosofía ayer?

- Wen, hoy es tu día y tienes que estar contenta, hay que celebrarlo a lo grande. ¿Al final lo vas a celebrar no? ¿El examen?, pues verás, jeje, no me salió como pensaba.

Se me olvidaba decir que Zoe habla más que un pajarito, le encanta hablar, y preguntar sin parar es su especialidad.

- ¿Contenta? Zoe, parece mentira que no te acuerdes de por qué odio los cumpleaños… No lo sé, tengo que hablarlo con mi madre. ¿Y se puede saber por qué, si eres buenísima en Filosofía?

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