¡Oh dios mío! No podía creerlo, era realmente precioso.
Tiré el papel de regalo a la basura y guardé mi regalo en mi taquilla. La sirena había tocado ya hacía como diez minutos, con lo que me fui corriendo a clase.
- Lo siento profesor, no volverá a ocurrir.
- Está bien Wendy, ocupe su lugar.
Me siento en mi sitio, pongo la mochila encima del pupitre y me relajo unos segundos. Digo unos segundos porque fue lo que duró exactamente:
- Preciosa, ¿siempre llegas tarde a Música? - Me distrajo mi nuevo compañero de mesa.
- No precioso, no. Es la primera vez.
- ¿Debe de ser una persona muy importante para ti, no?
- ¿Cómo sabes que me entretuve con alguien?
- Porque te vi. Entonces, ¿lo es, no?
- Sí, y no sabes cuánto.
- ¿Te ha regalado eso?
- Sí.
- ¿Por qué?
- Porque es mi cumpleaños. ¿No lo sabías, don preguntón?
- No, no lo sabía.
- ¡A ver, ustedes dos, cállense ya! - Nos chilló el profesor.
Genial, llego tarde a la única clase que me gusta y encima me llaman la atención, ya solo me falta que me echen de la clase. Pasaron unos largos minutos, observando como los demás afinaban sus instrumentos y como los patosos me rompían los oídos con sus dotes de músicos.
- Wendy, haz una demostración de cómo hay que tocar el piano sin poner caras raras, por favor. - Me pidió amablemente el profesor.
Me siento en una silla pequeñita de color negro azabache, estiro un poco las piernas, respiro hondo, y comienzo a tocar mi canción favorita. Noto como cada nota entra en mi cuerpo, me da un brote de tranquilidad y me llenan de vida.
Dejo fluir mis dedos en las teclas, sin ningún tipo de interrupción, solo la música y yo, nadie más.
---------------------------------------------------------------------------
Sé que prometí haberlo subido antes, no quiero poner excusas, pero solo deciros que no volverá a ocurrir. MUCHAS GRACIAS A TODOS.
Tiré el papel de regalo a la basura y guardé mi regalo en mi taquilla. La sirena había tocado ya hacía como diez minutos, con lo que me fui corriendo a clase.
- Lo siento profesor, no volverá a ocurrir.
- Está bien Wendy, ocupe su lugar.
Me siento en mi sitio, pongo la mochila encima del pupitre y me relajo unos segundos. Digo unos segundos porque fue lo que duró exactamente:
- Preciosa, ¿siempre llegas tarde a Música? - Me distrajo mi nuevo compañero de mesa.
- No precioso, no. Es la primera vez.
- ¿Debe de ser una persona muy importante para ti, no?
- ¿Cómo sabes que me entretuve con alguien?
- Porque te vi. Entonces, ¿lo es, no?
- Sí, y no sabes cuánto.
- ¿Te ha regalado eso?
- Sí.
- ¿Por qué?
- Porque es mi cumpleaños. ¿No lo sabías, don preguntón?
- No, no lo sabía.
- ¡A ver, ustedes dos, cállense ya! - Nos chilló el profesor.
Genial, llego tarde a la única clase que me gusta y encima me llaman la atención, ya solo me falta que me echen de la clase. Pasaron unos largos minutos, observando como los demás afinaban sus instrumentos y como los patosos me rompían los oídos con sus dotes de músicos.
- Wendy, haz una demostración de cómo hay que tocar el piano sin poner caras raras, por favor. - Me pidió amablemente el profesor.
Me siento en una silla pequeñita de color negro azabache, estiro un poco las piernas, respiro hondo, y comienzo a tocar mi canción favorita. Noto como cada nota entra en mi cuerpo, me da un brote de tranquilidad y me llenan de vida.
Dejo fluir mis dedos en las teclas, sin ningún tipo de interrupción, solo la música y yo, nadie más.
---------------------------------------------------------------------------
Sé que prometí haberlo subido antes, no quiero poner excusas, pero solo deciros que no volverá a ocurrir. MUCHAS GRACIAS A TODOS.
Hoolaa! (:
ResponderEliminarLo sé, pero es que ando con exámenes -.-
Ahora mismo me paso ^.^